Acerca de la Iglesia Adventista del Séptimo Día®
Nuestro comienzo
En el siglo XIX, el mundo experimentó un renacimiento religioso profético. En Sudamérica, el sacerdote jesuita Manuel Lacunza escribió un libro sobre el regreso de Jesús. En Europa, predicadores como el judeocristiano Joseph Wolff también hicieron hincapié en esta creencia.
En Estados Unidos, el predicador bautista Guillermo Miller fue quien dio gran impulso al movimiento que esperaba el regreso de Cristo. En 1818, mientras estudiaba la Biblia, Miller se dio cuenta de que Jesús regresaría entre la primavera de 1843 y 1844. La noticia se difundió rápidamente y el número de seguidores creció con rapidez. Los milleritas, como llegaron a ser conocidos, creían que la purificación del santuario mencionada en el capítulo 8 del libro del profeta Daniel era la segunda venida de Jesús. Miles de personas esperaban con impaciencia el día en que entrarían en la gloria celestial. Pero el período pasó y nada sucedió.
Sin embargo, en agosto de 1844, Samuel Snow ofreció una explicación al respecto. Según el calendario judío, la profecía se cumpliría el 22 de octubre, cuando se celebraría el Día de la Expiación. Así que esta sería la fecha de la segunda venida, pero ha pasado a la historia como el día del Gran Chasco.
Como resultado, el movimiento se fragmentó en tres grupos: uno continuó fijando nuevas fechas; otro se hizo incrédulo; y el tercero persistió en el estudio de la Biblia. Este último grupo llegó a la conclusión de que la fecha era correcta, pero que había un error en la interpretación de la profecía, porque el santuario purificado en aquella ocasión era el celestial, y no el terrenal (Hebreos 9:22-24). Según esta interpretación, Cristo pasó del lugar santo al lugar santísimo en el santuario celestial, donde desde entonces actúa como intercesor y juez de todos los seres humanos. De este último grupo surgió oficialmente la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1863.
El mensaje presentado por la Iglesia Adventista llegó a Sudamérica a finales del siglo XIX.
En Argentina, colportores (vendedores de literatura religiosa) como Albert Stauffer y Frank Westphal, el primer pastor adventista que trabajó en el continente, compartieron los principios de salud y los grandes mensajes que se encuentran en la Biblia. Poco a poco, se extendió a otras naciones vecinas, lo que propició el crecimiento del número de miembros y de la organización institucional. Desde 1976, la sede administrativa de la denominación para ocho países sudamericanos se encuentra en Brasilia, Distrito Federal, en el corazón de Brasil. Su sede mundial, que dirige las acciones en todo el planeta, está en Maryland, Washington, en los Estados Unidos.
Nuestro Pastor

Pr. Albert Prato
Pastor
aprato@sneconline.org
(617) 863-7090